Tengo todas las pruebas irrefutables,
que me permiten demostrar con contundencia,
que estás tan enganchado a mis labios,
como yo a la profunda inmensidad de tus ojos, con la oscuridad que alcanza la mar nocturna me atraen de una manera incontrolable.
Pero es cuando fijas tu mirada en mis ojos cuando más perdida me siento, caigo embelesada como en un hechizo, se me paraliza el cuerpo,
pero es en ese preciso instante cuando tu mirada deja de retarme y comienza el descenso por mi rostro,
hasta llegar a mis labios,
siempre los observas con prudente admiración,
y es qué tú nunca fuiste de los que se dejar llevar,
siempre te gustó el control.
Hasta que lo perdiste conmigo.
que me permiten demostrar con contundencia,
que estás tan enganchado a mis labios,
como yo a la profunda inmensidad de tus ojos, con la oscuridad que alcanza la mar nocturna me atraen de una manera incontrolable.
Pero es cuando fijas tu mirada en mis ojos cuando más perdida me siento, caigo embelesada como en un hechizo, se me paraliza el cuerpo,
pero es en ese preciso instante cuando tu mirada deja de retarme y comienza el descenso por mi rostro,
hasta llegar a mis labios,
siempre los observas con prudente admiración,
y es qué tú nunca fuiste de los que se dejar llevar,
siempre te gustó el control.
Hasta que lo perdiste conmigo.
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